El tren de Aravaca
Yo sólo sé que iba pa Aravaca,
en el tren que iba pa Aravaca.
Tiene que creerme ilmo. magistrado,
aunque las pruebas demuestren lo contrario;
le puedo segurar que yo no la maté,
lo juro por mis muertos y por San Andrés.
Iba tranquilo, sentao en mi butaca
y enfrente mí sentada aquella anciana
con un gesto obsceno en la mirada.
Soy inoncente, escuche mi alegato,
no me siento autor de tal asesinato
fue en defensa propia, po puedo asegurar,
peligraban mi honra y mi castidad.